Lunes, 24 de Septiembre de 2018 -

Mariposario y tour de abejas y miel, nuevos atractivos en Boquete

07 Sep 2016

Un nuevo mariposario en el distrito de Boquete, provincia de Chiriquí, se ha convertido en un punto de sumo atractivo e interés para los visitantes, que encuentran una nueva alternativa entre diversas opciones de turismo de aventuras, café y otras tendencias como un tour de abejas y miel.

El agradable clima y biodiversidad que posee Boquete por años ha atraído a cientos de extranjeros, algunos de los cuales lo han hecho su hogar permanente, como Emily Haworth, botánica irlandesa de profesión y propietaria de la finca donde se ubica el Mariposario, el único en Boquete orientado al turismo verde y al aprendizaje didáctico.

Apasionada por las flores, las plantas y la gastronomía, Emily primero inició en la Apicultura como un hobby y se inspiró en el sabor de la miel boqueteña “increíble, diferente, de buena calidad y muy saludable” por los árboles y plantas limpios y medicinales libres de químicos que hay en el lugar.  “La miel de Panamá es única en el mundo y esto solo es posible cuando hay biodiversidad, lo que atrae cada vez a más a los turistas”, enfatiza respaldada por su experiencia trabajando colmenas de abejas nativas.

En la actualidad, tiene proyectado hacer un Museo de la Apicultura, con el apoyo de su amiga Nixsa Gnaegi de Ríos, rectora de la Universidad Tecnológica Oteima, quien le donó un ahumador de abejas que perteneció a su padre, el ingeniero suizo Hermann Gnaegi, considerado el primer apicultor en traer a Panamá tecnología moderna de Suiza en el año 1938.

Entre los planes de crear el museo, con el desaparecido amigo en común el ingeniero irlandés y colaborador en proyectos ambientales Ralph Dessau, surgió la idea de construir un mariposario en este sitio de polinizadores, el cual se busca impulsar con el apoyo de la Autoridad de Turismo de Panamá, la Universidad Tecnológica Oteima, la Alcaldía de Boquete y un equipo de voluntarios. 

Quizás pocos saben que las mariposas son bioindicadoras de salud ambiental, como señala Emily, por lo tanto los lugares donde hay mariposas se traducen en más salud y vida.  “La biodiversidad que hay aquí es magnífica y especial, para mí el oro de Panamá es su naturaleza”, enfatiza.

Las plantas de este clima tienen más propiedades medicinales y tanto las abejas como las mariposas se alimentan de estas plantas.  Para Emily esto “es fabuloso” porque las mieles tienen alguna de esas propiedades buenas para la salud y tratar padecimientos como el cáncer, entre otros.  Hoy, con los conocimientos de colegas apicultores de Nueza Zelanda y Estados Unidos, fabrica miel de abejas “pura y sin filtrado” con altos estándares de exportación.

La Finca Miel Boqueteña produce entre 10 a 15 toneladas cada año y las comercializa con tres registros sanitarios (mieles, cremas y panales), con estándares especiales para comida orgánica y saludable.   Son 15 variedades entre sabor dulce, fuerte y gourmet, en diferentes presentaciones:  infusiones, miel pura y miel pura combinada con otros ingredientes como cúrcuma y pimienta negra, jengibre, cacao, ají picante, canela ceilán, lavanda y manzanilla.  “La miel de abeja potencia las propiedades naturales de estas especias”, explica.

Cada día, la finca situada en el valle del río Caldera recibe aproximadamente 30 personas, las cuales pueden disfrutar diversas actividades en un área de 3.5 hectáreas: Casita de Miel, tienda abierta de 8:00 a 5:00 pm todos los días, con degustación; mariposario y laboratorio abierto de 9:00 a.m. a 4:00 p.m.; y un tour por el sendero, con guía certificado, en los panales de abejas nativas, mariposario, cafetal, piezas históricas de Apicultura, sitio arqueológico con petroglifos (el Huacal) y degustación de mieles.

En Casita de Miel los visitantes también pueden comprar bisutería con motivos de mariposas y libros de cuentos para niños, en Inglés y Español, sobre abejas “Abelita”, autoría de Emily, y sobre las mariposas “Monarquita”, autoría de Ralph.  Turistas entre musulmanes, judíos, chinos y latinos visitan el lugar por el significado profundo que tiene la miel en casi todas las culturas y el uso que le dan en la medicina natural.  Las abejas son parte del sistema de creencias y religiosos modernos en todo el mundo.

Leslie Ballistan, jefe encargado del mariposario y amante de la naturaleza, asegura que un promedio de 600 mariposas de 35 especies vive en el mariposario, entre Morpho (azul), Caligo (ojos de búho), Monarcas, Swallowtail y Heliconius (5 a 6 especies), que están en movimiento incluso en días nublados y otras que están escondidas.  “Cuidarlas es un poco difícil porque las mariposas necesitan calor y el clima de Boquete es fresco y cuando llueve hace frío, por eso el mariposario y el laboratorio mantienen una temperatura de 40 grados centígrados”, asegura Leslie.

Las labores de recolección para el mariposario, construido en un lapso de un año a un costo de 15 mil dólares, fue un trabajo arduo; las primeras orugas fueron recolectadas en el área de la finca.  Leslie explica que trasladar los huevecillos hasta el laboratorio resulta muy delicado, por eso esperan hasta la etapa de orugas, evitando que sufran menos y allí las mantienen hasta que se transforman en mariposas. 

Las mariposas son un grupo de insectos que pertenecen al grupo “Lepidóptero” y su ciclo de vida consta de cuatro etapas:  huevo, larva (oruga), crisálida (pupa) y adulto. Su tiempo de vida es muy reducido, dependiendo de cada especie y alimentación; por ejemplo, la morphoazul vive en promedio hasta 45 días como adulto, entre las etapas de huevo a mariposa toma unos 3 meses.  Las pequeñas escamas en las alas de las mariposas son las que le dan colores y diseños, en sí todo su cuerpo está recubierto por escamas, por eso al tocarlas dejan un polvillo y se van gastando con el tiempo hasta perder su brillo natural. Sus principales enemigos son el propio ser humano que utiliza químicos, como herbicidas y pesticidas, y las hormigas que se comen los huevecillos.

En el mariposario se pueden observar orugas de especies monarcas, morphoazules, crisálidas de mariposas nocturnas y caligos en aperamiento.  Cada especie se alimenta de una planta especial, la mayoría de las plantas son hospederas y otras son nectáreas.  También se posan sobre trozos de piña, naranjas y bananos fermentados, para extraer su néctar, y también en recipientes con panela y agua.  El lugar está ambientado con música instrumental y aunque las mariposas no oyen, sí sienten las vibraciones.

El mariposario requiere de tiempo y dedicación para la cría de mariposas y el mantenimiento del jardín, el cual cuenta con 3 jardineros y 7 voluntarios que ayudan todos los días en la alimentación de las orugas.

Para preservar un mariposario se necesita acceso a las plantas del bosque, sostiene su propietaria, quien decidió crearlo porque afirma que en Panamá las mariposas son más accesibles para enseñar a las personas la importancia de los polinizadores y el medioambiente.

El mariposario hoy lleva el nombre en honor a Ralph Dessau y está cerca de Mi Jardín es tu Jardín y de la entrada del sendero Los Quetzales y el gimnasio Los Naranjos.

El lugar es considerado un excelente atractivo para conectar a las personas con la naturaleza y a la vez conocer la importancia de polinizadores como las mariposas y las abejas en la fecundación de diversas flores y la producción de alimentos.

La iniciativa en tierras altas de Panamá resulta sostenible, tomando en cuenta que la disminución de estas especies de polinizadores se ha notado en Europa y Norteamérica, debido a varios factores, como el uso de pesticidas y el cambio climático, según advierte un estudio reciente de la Naciones Unidas.

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