La Colorada, un pedacito de cielo en el campo

03 Jul 2017

Trece kilómetros son los que separan a la ciudad de Santiago, en la provincia de Veraguas, del corregimiento de La Colorada, una comunidad rodeada de una abundante naturaleza y vías que hacen accesible la llegada a este lugar.

Adentrarse en el poblado es casi un sueño, calles limpias, parques conservados, viviendas tradicionales, pero lo que más atrae de la comunidad es la amabilidad con la que reciben sus moradores a los visitantes.

La Colorada, con 2 mil 128 habitantes, se caracteriza por conservar la limpieza en todas sus calles, por ello se ganó el título del corregimiento más limpio de la provincia de Veraguas. 

Nixón Guerra, quien ha residido toda su vida en esta comunidad, señaló que la cultura de aseo ha sido trasmitida de generación a generación, por lo que no es de extrañar que sus residentes velen por mantener las áreas limpias. "Es una cuestión de actitud en la que todos colaboramos", remarcó.

Indicó que La Colorada se ha convertido en un lugar ideal para pasarla en familia y es una de las regiones más concurridas de la provincia sobre todo en días festivos.

"La fiesta de la vaca”, que se celebra el 2 de noviembre”, atrae visitantes de la ciudad capital y del extranjero. “Lo atractivo de este espectáculo folclórico y cultural consiste en que una persona se coloca una armadura de madera en forma de vaca y recorre el pueblo embistiendo a todo el que se atraviesa en su camino”, narró Guerra.

Otro de los atractivos turísticos que por más de 30 años ha conservado la comunidad son los arreglos navideños en las residencias, en la que las calles del corregimiento compiten por destacar desde inicio de diciembre hasta el 6 de enero (Día de Reyes).

Como actividad comercial sus moradores se dedican a trabajar la talabartería, que es el arte de elaborar diversos artículos de cuero o guarniciones para caballerías. 

Iturbide Mojica ha dedicado toda su vida a este oficio y con ella ha sufragado los gastos de su hogar y educado a sus hijos. La labor la realiza en un pequeño taller habilitado en su residencia, en la que confecciona correas, cutarras y  sillas de montar a caballo.

Su conocimiento en este arte lo ha trasmitido a jóvenes del distrito. “Es importante involucrar a los muchachos desde temprano en este oficio, para que quede en buenas manos”, subrayó.

Los trabajos de talabartería son muy bien remunerados en la región, donde esta activad ha crecido, por lo que el Ministerio de Educación la incluirá como asignatura en el curso de pre- media y media general. 

Las familias Mojica, los Guerra y los Núñez fueron los primeros hogares que se establecieron en este corregimiento, provenientes de La Colorada de Los Santos, por ello algunas de las costumbres que ambos pueblos adoptaron son similares como el amor hacia la tierra, lo que se ha manifestado en el apego a la propiedad, ya que el movimiento comercial está en manos de panameños.

La Colorada también es la casa del bollo de colores y la famosa puerca asada, plato de comida tradicional para las fiestas de San Pedro Apóstol en el mes de junio. Desde las 12 de la noche de ese día,  los “coloradeños” reciben a sus invitados con esta exquisita comida, que se brinda de forma gratuita a todos los que llegan a celebrar estas famosas patronales. 

La llamada amanecida de San Pedro en La Colorada es una fiesta popular que guarda tradiciones autóctonas para los poblanos, cumpliéndose en el 2014 los 100 años de la llegada de la imagen de San Pedro al lugar y desde entonces las celebraciones se han hecho más concurridas cada año.

Tranquilidad, belleza natural, limpieza, deliciosa gastronomía y buena atención, así resumiría la estadía cualquier turista que decida visitar La Colorada:  un pedacito de cielo en el campo. 

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